Al decir "actos médicos", hacerse referencia a los que adelanta el profesional de la medicina en el desempeño de su profesión frente al paciente (Etica Médica Individual) y a la sociedad (Etica Médica Social).
Los actos que lleve a cabo en función de su vida privada, no profesional, caerán en el campo de la Etica General, la misma que permite juzgar los actos de cualquier persona.
El "acto médico", en mi concepto, no tiene que ver sólo con lo relativo al paciente, y a un paciente dado.
El médico actúa en función profesional también en actividades distintas a las clínicas y a las quirúrgicas, como son las atinentes a la salud pública, al laboratorio clínico, a la patología, a la medicina legal, a la investigación biológica, etc.
Precisamente, uno de los defectos que tuvo la ética tradicional, la hipocrática, fue que en el juzgamiento moral del médico redujo su campo de acción a lo que hiciera al lado del lecho del enfermo o en el quirófano.
La medicina a distancia - la telemedicina - , como es la que se ejerce desde un escritorio o desde un laboratorio, quedaba excluida.
Hoy, vale reconocerlo, el médico no sólo tiene compromiso con su paciente, sino también con la sociedad toda. Por su puesto que tal compromiso va más allá de la ética individualista, como la que preconarizara Kant. De ahí que J.F. Drane sostenga que el pecado capital de kant fue ignorar que los seres humanos están estrecha-mente interrelacionados y que la acción humana se realiza en el interior de una comunidad. Lo que una persona hace - añade -, tiene antecedentes sociales e inevitablemente tendrá efectos sociales. Fácil entender entonces por qué el principio ético de beneficencia, de carácter indivi-dualista, hubo de ser complementado con el principio de justicia, de alcance social.

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